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Terapia de pareja: tener razón

Es muy típico que los dos miembros de la pareja expongan su forma de pensar, la mayoría de veces esperando que sea el otro el que cambie. Cuando hacemos que vuelvan la mirada hacia sí mismos, no suelen ver que van errados, que el que espera que el otro cambie en tal cosa, también debe cambiar él en otra. Argumentan que se comportan de tal o cual manera debido a la experiencia vivida con su pareja.

Por ejemplo, uno de ellos va a ayudar a un amigo en apuros, y el otro le comenta que tiene miedo a que se desviva en exceso por el amigo, reduciendo así el tiempo de vida en pareja / familia, y además al llegar a casa descargue mediante acciones bruscas el malestar y cansancio derivados de vivir muy de cerca el problema del amigo. Se lo dice con delicadeza, pero su pareja se enfada; él responde que es lo que habitualmente ha sucedido antes, y su pareja le acusa que se está anticipando a los acontecimientos y ya está sentenciando. ¡Pero es lo que siempre haces!, responde a su vez.

Cuando hablamos directamente con la persona de este tema, en la sesión de pareja, de forma contenida y en calma, argumenta con datos concretos y fiables, que cada vez que su pareja ha tenido que intervenir en alguna situación conflictiva de su familia, es lo que ha sucedido: muy poco tiempo en casa, cosa que le parece normal, pero además descargaba la tensión enfadándose y respondiendo muy bruscamente a cualquier cosa. Por lo cual, sostiene que no es cierto lo que le acusó su pareja el otro día, no es cierto que se adelante a la situación y sentencie, ¡es que es lo que siempre ha pasado!.

Su argumento va indicado a demostrar que tiene razón, y negar el motivo del enfado de su pareja. Sólo ve su perspectiva y no la de la mujer, con lo cual no tiene una visión más completa.  Si dejara de argumentarse en la razón, podría darse cuenta de lo siguiente:

* está equiparando la intervención de su pareja con su familia (en la que está implicada y hay conflicto) con la intervención en un amigo (con el que no tiene conflicto)

* obviamente sí se adelanta a la situación, realiza un futurible que además es negativo.

* si se alejara de la experiencia vivida en el pasado, su visión dejaría de estar centrada en sí mismo con lo que su perspectiva se ampliaría.

Es decir, en vez de movilizarse queriendo evitar pasarlo mal (se centra en el pasado y en sus emociones), se movilizaría ofreciendo apoyo a su pareja cuando llegue a casa cansada cada vez que venga de estar con ese amigo que lo está pasando fatal (o sea, se centra en su pareja). La pareja se sentiría comprendida y apoyada, lo que generará mejor relación entre ambos.

Sólo debemos recurrir a la Razón cuando sirva para despejar el camino y hallanar dificultades; de lo contrario,  la Razón es una gran roca que obstaculiza el camino y no deja ver nada.

Juan Carlos Albaladejo

Psicólogo Psicoterapeuta

Analista Junguiano

Esperanza Psicólogos en Barcelona

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